Wislayqalpa. Cuento del Pueblo Indígena Uru Irohito de la chuq’a y el tiqi tiqi

Detalles

Tercera reseña sobre cuentos de pueblos indígenas bolivianos. Esta vez un pueblo andino y circunlacustre. Los Irohito Urus, de la localidad de Irohito, cerca de Guaqui, a 12 kilómetros del río Desaguadero. El trabajo fue concluido el 24 de agosto de 2012.

 

SINOPSIS

La chuq’a y el tiqi tiqi, aves acuáticas que viven en los totorales de Irohito, cantan de diferente manera, ponen sus huevos, enseñan a sus crías a nadar y comer. Cuando sus crías crecen, entran a territorios de otras aves. Una manada de chuq’as y tiqi tiqis se encuentra y se inicia una pelea. El tiururu, será el ave que ayude, después de la pelea. Don Lorenzo Inda, cuenta de qué manera las aves se parecen a las personas y cómo es posible vivir de buena manera en comunidad. Qhas Qut Suñi Urus es la gente de las aguas y de los lagos, que vivió desde antes de la aparición del sol en el eje circunlacustre de los Andes, utilizando la totora  para la construcción y conviviendo con los animales.    

Elementos analítico-interpretativos. Mientras se escucha una pinquillada interpretada por músicos de Irohito, don Lorenzo Inda, cuenta cómo vivía y vive la gente del agua: qhas suñi. Se observa un paneo , en el que su nieto, Luis Fernando, vestido con un sombrero de totora y un poncho, mira los totorales que se encuentran a orillas del lugar. Sentado en su puerto, don Lorenzo, vestido como su nieto, explica que la gente del agua navegaba por el río Desaguadero, el lago Poopó y el lago Titicaca; construía balsas de totora y pescaba. Se observan dos balsas de totora, una de ellas siendo construida por comunarios de Irohito. 

Don Lorenzo cuenta que el chuq’a y el tiqi tiqi nadan de día y de noche. Cada ave tiene una forma de cantar. Se escuchan los diferentes cantos, realizados por los/as niños/as de la escuela. Cada ave pone sus huevos en los totorales. Norma Inta, vestida de negro, con alas negras, una mancha café encima de la cabeza y el pico amarillo, es la chuq’a que cuida a sus huevos. Un primer plano muestra huevos de chuq’a y se escucha su canto. Claudia Alaro, vestida de negro, con alas negras, una mancha café encima de la cabeza y el pico rojizo, es el tiqi tiqi que cuida a sus huevos. Se observa un primer plano de los huevos y se escucha su canto. Las crías crecen y las chuq’as y los tiqi tiqis comienzan a caminar en fila, vestidos de la misma manera, cantando, jugando, sacudiéndose y comiendo. Ambas manadas se encuentran. Se observa que las choq’as son más grandes que los tiqi tiqis. Luis Fernando Inda, una chuq’a y Diego Alaro, un tiqi tiqi, comienzan a pelear. La choq’a hace caer al tiqi tiqi, que se agarra la pata y pide auxilio. 

Don Lorenzo narra que el tiqi tiqi llama siempre al tiururu: doctor de las aves. Llega éste, Cesar Inda, y es más pequeño que las otras aves, viste de negro y su pico, hecho de cartulina, es azul. Se escucha su canto. Se acerca al tiqi tiqi y comienza a curar su pata con totora. Don Lorenzo cuenta que el tiururu recomienda que se cuide hasta sanar. Se escucha una pinquillada, se observan totorales y aves nadando. Don Lorenzo explica la enseñanza del cuento.

Desde el año 2004, las poblaciones Muratos, Chipayas, Iruhito y Chulluni de Bolivia y Perú:, llevan a cabo encuentros en sus comunidades. Como históricamente el término “uru” fue empleado de forma discriminatoria y sin representar la cultura, se llegó al acuerdo de usar el término: “Qhas Qut Suñi Uros”, que significa Gente de las Aguas y de los Lagos (Rojas, 2006:III). Al inicio del video, don Lorenzo Inda explica que la gente de agua Urus Qhas Suñi “es una cultura milenaria que vivió desde antes de la claridad solar… han sido los primeros hombres en este planeta… otros dicen chullpa  puchos ”. Según un mito de origen difundido en los Andes, los chullpas eran los seres que vivían en la tierra antes de la aparición del sol, y el término chullpa puchos ha sido utilizado por gente de otras culturas, a veces como un insulto, para denominar a los/as Qhas Qut Suñi Uros (Wachtel, 2001:15). 

Don Lorenzo nos contó dos versiones sobre el origen de su cultura. Una de ellas, contada por una tía suya, cuenta que una pareja de qhas suñi apareció tras la caída de un “trueno relámpago”. Otra, que después de la salida del sol hubo un diluvio y una pareja sobrevivió en las islas flotantes. Desde época precolombina, la gente de las aguas y de los lagos es conocida por vivir en el medio acuático, dedicándose a la pesca, la caza y la construcción de balsas de totora “una de las técnicas más antiguas que practicamos los qhas qut suñi” (Inda, 2006: 111). La presentación que don Lorenzo hizo sobre la historia “uru” describe a los/as qhas suñi como navegantes y constructores especializados de balsas de totora, la misma que fue ilustrada en el cortometraje con imágenes de la construcción de balsas que varias personas llevaron a cabo durante nuestras visitas. Las balsas que ya no son empleadas para la pesca son construidas a pedido, en este caso, por pobladores/as de Jesús de Machaca (pueblo aymara) para festividades en las que se realiza el “balseo”. Antes de la década de los setentas, estas balsas eran realizadas de forma gratuita como nos contó don Lorenzo: “los urus han sabido llevar las balsas, antes había sido una especie de pongueaje”. Antes de la colonización, el carácter nómada en el medio acuático de los qhas suñi también influyó en su relación con la población aymara, pues la agricultura no era su principal actividad, se daba ocupación del espacio por parte de los/as aymaras. Actualmente, ambas culturas están diferenciadas pero también comparten rasgos culturales andinos.

Como se narra en la introducción, el sol era padre y la luna madre, “por eso nuestros abuelos siempre adoraban al sol, a la luna, después a las estrellas, a las pachas , a las wak’as , a los achachilas , a los cerros, montañas, ch’allaban  así, que haya buena pesca, buena caza, que no hayga frío, enfermedad”. En ciertas ocasiones, los qhas qut suñi aún pescan durante la noche. Por el riesgo que implica esa actividad, “siempre pedían al sol, a la luna, a los achachilas”. Existe pues, un respeto y convivencia diaria con la naturaleza. Don Lorenzo nos dijo que el aprendizaje de la pesca y construcción de balsas se llevaba a cabo en la práctica, primero mediante el juego y luego, con el acompañamiento a los adultos: “como hemos nacido acá… íbamos jugar al lago… ya después nos llevan como se pesca como se caza… qué tiempo tiene que estar… después hacer la balsa… uno no sabe naciendo… sabe mirando teórica en la práctica…”

Don Lorenzo nos dijo que las aves y las personas se parecen: las aves viven en “par: marido y mujer, igual que el hombre”. Además el tiururu, doctor de las aves, daba recomendaciones al enfermo: “igual que la gente: te vas a cuidar, no vas a caminar mucho”. Cuando existen peleas entre las familias generadas por los/as niños/as, se recuerda el cuento de las aves: “a veces se pelean de los hijos… siempre la gente nos reímos ¿porque a mi wawita  estás riñiendo? así, igual lo mismo se pelean” las aves. Existe una convivencia cercana entre personas y animales acuáticos, algunas aves forman parte de la alimentación o se utilizan para la curación de enfermedades. La cercanía y parecido entre aves y personas, hace que se aprendan valores sobre la comunidad. Don Lorenzo finaliza el relato diciendo: “Las aves del lago nos enseñan cómo debemos respetarnos entre nosotros y enseñar a nuestros hijos que se respeten sus hogares y sus vivencias”, respeto que se expresa cotidianamente. La misma filmación en el puerto de don Lorenzo, elegido por él, expresó el respeto por el espacio de las otras familias.

Elementos contextuales. Don Lorenzo Inda, maestro de construcción de balsas, es uno de los pocos hablantes de la lengua uchuntaqu en Irohito. En nuestra primera visita filmamos un poema escrito por él y recitado por su nieto. Nos dijo: “nuestros abuelos nos han recomendado… nuestra madre lengua no tiene que perderse… tienen que hacer conocer a tus hijos, a tus nietos”. Por eso se animó a componer canciones en los años ochenta y noventa. El año 2004 se dio el primer encuentro entre Qhas Qut Suñi de Bolivia y Perú, de quienes contaban los/as abuelos/as, ello también influyó a don Lorenzo: “gracias a eso, eso me he guardado en mi mente… mi abuelo me llevaba en la noche a la pesca, eso me he guardado en mi mente”. Los relatos eran contados durante las noches de pesca desde la niñez. 

Varios/as investigadores/as afirman que la lengua puquina de la familia arawak, era la lengua materna de la cultura Qhas Qut Suñi (Rivet y Créqui-Montfort, 1925, citados en Wachtel, 2001). Otra versión dice que antes de la dominación aymara, hablaban el uruquilla y el puquina, y que después de que la última lengua dejó de ser usada, “conservaron el uruquilla, y (…) bautizaron como puquina al uriquilla que seguían usando” (Wachtel, 2001:581). Actualmente, entre los/as qhas qut suñi, en las comunidades Irohito y Chipaya, todavía se habla el uchuntaqu, reconocido como el idioma de los/as qhas qut suñi, el más antiguo de los Andes. En Irohito se hablan tres lenguas: aymara, castellano y en menor grado, el uchuntaqu. Entre los/as diecisiete estudiantes con quienes trabajamos, la mayoría hablaban aymara y castellano, y solamente dos conocían esta lengua antigua. 

Historia y Área de influencia del relato. Entre los pueblos Qhas Qut Suñi Uros de Bolivia y Perú, existen características similares y diferentes a las de Iruhito. Según don Lorenzo, los “Chipayas casi no viven en el lago, viven en la tierra… más coincide la lengua, la vestimenta… casa circular… no construyen balsa”; los Muratos pescan, tienen vestimenta similar “pero la lengua habían olvidado” y finalmente, “los hermanos de Puno Perú ya no hablan… más dedicado a negocio de turismo”. Los pueblos Qhas Qut Suñi Uros, como navegantes especializados, después de la colonización fueron dispersándose a lo largo del área circunlacustre del altiplano, a través de distintos eventos históricos. En Iruhito es donde se ha mantenido más la lengua uchuntaqu. El relato narrado surgió de la vida qhas suñi y fue narrado en su lengua, sin embargo, los pueblos nunca están aislados y existe una convivencia con la cultura aymara.

Para saber si el cuento es conocido en comunidades aledañas, entrevistamos a Angélica Layme, nacida en San Pedro de Tana, comunidad aymara colindante a Irohito. Ella nos dijo que conocía a las aves del relato: el tiqi tiqi “siempre te hace despertar también por que dice tic, tic, tic, levántense igual que el gallo”, el tiururu “es un pajarito chiquitito medio plomo”. Angélica dijo que conoce a las aves y las peleas que enfrentan por ocupar espacio, sin embargo, no conocía el relato.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Lara, Jesús. Diccionario qheshwa – castellano castellano – queshwa, La Paz: Los Amigos del Libro. 1971

Layme Pairumani, Félix. Diccionario Bilingüe Aymara Castellano, El Alto: Consejo Educativo Aymara. 2004

Rojas, Manuel; Mamani, Clemente; Inda, Lorenzo; Inda, Ciriaco; Únzaga, Hugo. Titiqaqa tayi pux pux. La Paz: Artes gráficas Sagitario. 2006

Wachtel, Nathan. El regreso de los antepasados. México: Fondo de cultura económica. 2001

BIBLIOGRAFÍA SUGERIDA

Inda, Lorenzo. Historia de los Urus. Comunidad Irohito Yanapata. La Paz: Biblioteca Autores étnicos. 1988

Molina, Ramino. Mitos y leyendas Uru-Muratos. Nro Textos escolares, Serie Juvenil Uru-Murato. La Paz: ASUR- UNICEF. 1992

 

Realización y Producción: Productora Audiovisual DocuAndantes - La Casa de la Mirada

Coordinación, consulta, autorización y validación local: Venancio Ticona

Dirección: Lorenzo Inda

Narración y traducción: Lorenzo Inda

Fotografía: Juan Alberto Tórrez

Edición Primer Corte (in situ): Juan Alberto Tórrez

Edición, Diseño Sonoro, Montaje y Finalización: Juan Alberto Tórrez

Música: Música tradicional pinquillada

Etno-lingüista: Violeta Montellano 

Diseño y Diagramación de Arte: Andrés M. Pérez Peláez y Solange Castro Molina

   
   
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