La marcha de los Urus del lago Poopó a La Paz.

Detalles

Es importante reforzar las aclaraciones hechas por los hermanos Uru que marchan hacia La Paz por la protección y reconocimiento de su territorio y de sus derechos como cultura originaria.

 

El Vicepresidente primero y luego un artículo de Pablo Cingolani en la Web de FOBOMADE, incurren en un error geográfico e histórico sobre el pueblo indígena Uru del lago Poopó que marcha hacia La Paz. García Linera solicita que se organicen los Uru que marchan con los Uru Chipayas, para que se protejan sus derechos en una sola ley; mientras que Cingolani en su interesante artículo habla de la marcha de los Uru Chipaya y describe las circunstancias de su primera visita al territorio Chipaya.

Por ello es necesario aclarar que los Uru que marchan hacia La Paz son los que conocemos como Uru Murato y que habitan en las orillas de lago Poopó, en la comunidad Llapha Llaphani, en el municipio de Huari de la Provincia Sebastián Pagador, en la comunidad de Vilañique, Municipio de Challapata, Provincia Avaroa y en la comunidad de Puñaca, municipio de Poopó, Provincia Poopó; mientras que los Uru Chipaya habitan en la orillas del lago Coipasa y a lo largo del río Lauca.

Por tanto se trata de dos grupos, tal vez en el pasado cercanos, pero en el presente muy diferentes pues titulan sus tierras con demandas separadas y aisladas; la construcción de su historia y cultura contemporáneas es también diferente; y la relación con sus vecinos tiene particularidades muy distintas.

Cuando visité a los Uru Muratos, allá por el 2005, fue a raíz de un trabajo de investigación que llevaba a cabo con un grupo de colegas en el municipio de Huari, Departamento de Oruro, sobre la famosa feria de Huari que se realiza todos los años después de semana santa (este municipio es mejor conocido en Bolivia por la cerveza Huari, que es producida con agua de vertiente del lugar). Evidentemente, la comunidad Llapha Llaphani se encuentra a pocos kilómetros de Huari, al final de un camino que conduce de este municipio hacia el lago Poopó.

Por aquel entonces habían proyectos de Ong extranjeras y nacionales en el lugar que intentaban infructuosamente incluir a los Uru en el aparato productivo, digo infructuosamente pues estos Uru son tal vez la última sociedad anarquista de los andes bolivianos, con características muy similares a pueblos amazónicos (motivo por el cual algunos investigadores se esforzaron por encontrar parentescos lingüísticos),  por tanto no están acostumbrados a recibir órdenes e imposiciones, pero de buen grado reciben los regalos que les ofrecen. 

Otro proyecto con los Uru del lago Poopó estaba construyendo la escuela, que por solicitud de los Uru debería conservar la forma circular y con techo de paja. En ese contexto conocí a un técnico que trabajaba en este proyecto, de quien lamentablemente no recuerdo el nombre, y él me mencionó, hablando sobre los Uru de esta región, que eran gente muy floja, y que hasta se tuvo que contratar gente de las comunidades vecinas para que trabajaran en la construcción de los módulos que mandó edificar el proyecto.

Mientras estuvimos relacionándonos con la gente en Huari que participaba en la feria, la mayoría no tenía mucho conocimiento sobre los Uru, debido a que a esta feria concurre gente de toda Bolivia, e incluso de países limítrofes, pues una de las particularidades es que en ella se encuentran todo tipo de artículos para medicina natural, hierbas medicinales de varios pisos ecológicos y artículos para hechicería. Sin embargo, conseguimos estrechar relaciones con algunos lugareños, que cuando les consulté sobre los Uru, mencionaron que eran flojos, que sólo les interesaba pescar y que no tenían ganado o sembradíos como sus vecinos.

Me llamó mucho la atención esta concepción de la gente sobre los Uru, por ello no podía salir de esta región sin antes visitarlos y constatar verdaderamente como vivían. Cuando llegué a la comunidad, llegué por la parte posterior de la comunidad, luego de una larga caminata. 

Me llamó mucho la atención la forma circular de sus casas, junto a otras rectangulares, y al lado del caserío se levantaba imponente un complejo de cuatro construcciones circulares de mayor dimensión que las casas, que con toda seguridad se trataba de las casas construidas por la ONG. Había pocas personas en la comunidad, la mayoría había salido a pescar al lago, que quedaba unas centenas de metros más allá. Me recibió un señor mayor que hablaba castellano, con el que me senté a dialogar un momento y le pregunté sobre las construcciones. Entonces me comentó que era un ONG que las estaba construyendo, sin darle mucha importancia. Se concentró más bien en mostrarme que ellos tenían poco territorio, que sólo tenían pequeños ganados de ovejas y una que otra vaca, pero las ovejas eran más importantes por la lana para elaborar sus tejidos. Insistió luego en la importancia que para los Uru revestía el lago Poopó y me acercó hasta las orillas del lago para mostrarme cómo el lago se había recorrido de su orilla tradicional. De hecho la orilla del lago era una inmensa playa de barro, con algo de vegetación que estaba creciendo. A unos 200 metros había unos canales que comunicaban con el lago y que servían para que los pescadores se acerquen con los botes a la orilla y mucho más lejos estaba el lago; había además un sendero improvisado que conducía al lugar donde los Uru dejaban sus botes.

Lamenté no tener más tiempo para compartir con este pueblo por la necesidad de volver a Huari antes del anochecer. Luego me fue imposible retornar a visitarlos. Me habría encantado poder pasar mayor tiempo en esta comunidad, donde todo era muy sencillo, el tiempo parecía detenido, nada significaba prisa ni apuro.

A más de ocho años de mi visita a la comunidad de los Uru, son ellos que vienen de visita a La Paz, hombres y mujeres, jóvenes y algunos mayores, niños y niñas y hasta bebés, enfrentan una marcha, por segunda vez en su historia. Esta vez preocupados porque la frontera agrícola de sus vecinos productores de quinua se está ampliando. Primero fue el aislamiento en una pequeña porción de territorio alrededor del lago; ahora, los territorios que el lago ha dejado en su retroceso se han convertido en la ambición de sus vecinos campesinos de origen aymara y quechua.

Guardan la esperanza de que el Estado plurinacional solucionará sus problemas, como pueblo indígena Uru del lago Poopó.

   
   
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