El camino de la muerte. Ruta de turismo de aventura de La Paz, Bolivia.

Detalles

La partida para esta espectacular aventura es desde la ciudad de La Paz, en buses que recogen a los turistas de sus hoteles y los llevan, desde muy temprano en la mañana, rumbo a la cumbre, pasando por el barrio de Miraflores, donde se encuentra el famoso Estadio Hernando Siles, a 3.600 msnm, sede de los partidos de los clubes Bolivar y The Stronguest, y también de la selección boliviana.

 

El recorrido luego pasa por los barrios de Villa Fátima, Villa El Carmen y Kalajawira, hasta llegar a la tranca (retén policial) de Urujara. A partir de allí se emprende una escalada, por la carretera asfaltada hasta alcanzar los, 4.657 metros de la cumbre, donde la mayoría de las empresas se detienen para preparar el descenso. Hasta ahí se han tomado más o menos 45 minutos a una de la aventura.

Una vez en la cumbre se alistan las bicicletas y se dota a los aventureros con impermeables, cascos y guantes. La calidad de los implementos puede variar según cada empresa, y es recomendable verificar qué tipo de implementos y bicicletas se tendrán a disposición. Este es un aspecto muy importante, pues el Camino de la Muerte tiene la particularidad de presentar climas muy variados a lo largo de su recorrido. Además, en el primer tramo del descenso se utiliza la carretera asfaltada, por lo que es recomendable que la empresa cumpla con todos lo ofrecido para la seguridad de los ciclistas.

La primera parte del descenso conduce a los aventureros por paisajes de alta montaña, que muchas veces pueden estar nevados, en cualquier estación del año inclusive. El clima puede ser muy variable con una ligera tendencia a ser frío, mucho más si está nublado, lloviendo o nevando. Para los más observadores del paisaje es impresionante el cambio de la vegetación entre los 4.657 metros de la cumbre y sus montañas apenas cubiertas por queñuas, pequeños arbustos y vegetación rastrera y los 3900 metros del segundo retén ubicado en la localidad de Unduavi, a 96 kilómetros de La Paz, donde la caravana está obligada a detenerse.

A partir de Unduavi, el descenso se hace un poco más complicado hasta Chuspipata, pues el gradiente es mucho menor que en la primera parte. Se alternan bajadas menos rápidas con lugares planos y ligeras subidas, siempre sobre la carretera asfaltada. El paisaje se torna mucho más espeso en vegetación, aumenta el tamaño de los arbustos y de los árboles y se siente la humedad que asciende desde Los Yungas. Es muy probable que esta zona esté nublada, con niebla o con lluvia porque se está ingresando al bosque lluvioso del Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Santa Barbara. Pero esta segunda parte se hace llevadera gracias al asfalto de la carretera que ayuda a tomar impulsos suficientes para superar las pequeñas escaladas.

Finalmente, se llega al desvío donde comienza el camino de la muerte. Ahí comienza el camino labrado en la roca, mientras el asfalto sigue su curso separándose completamente. Tras un corto descenso se llega a la población de Chuspipata, donde muchos hacen un alto para hidratarse y para comenzar a desabrigarse por el cambio de la temperatura. La altura de Chuspitata es de unos 3.700 msnm. El recorrido desde la Cumbre hasta Chuspipata es de 37 kilómetros.

A partir de aquí comienza la tercera parte del recorrido, que tendrá una distancia de 31 kilómetros, hasta Yolosa, que se encuentra a 1.229 msnm. Aquí los paisajes pueden ser muy cambiantes y resulta asombroso observar un paisaje constituido por bosques que han crecido sobre impresionantes barrancos de 200 y 300 metros de profundidad. A lo largo de este recorrido se empieza a observar la presencia de muchas aves y dependiendo del clima, el trayecto puede estar totalmente nublado y con niebla, seminublado o despejado y puede cambiar en pocos minutos, pues ya se está dentro del bosque lluvioso de Los Yungas bolivianos. En tiempo de lluvias es frecuente encontrarse con hermosas cascadas de agua que descienden desde la cordillera, y el camino suele estar húmedo y resbaloso. En tiempo de seca es más frecuente encontrar un clima despejado y el camino suele estar más seco que húmedo.

Hasta el año 2006 la única carretera a los Yungas y hacia el Norte de Bolivia, desde La Paz, tenía obligatoriamente que pasar por el Camino de la Muerte. Al ser este trayecto, de apenas 31 kilómetros, tan accidentado, con tantas curvas y tan estrecho, eran muy frecuentes lo accidentes con muchas víctimas fatales. Por eso se acuñó el nombre de Camino de la Muerte. En el presente, en este trayecto hay muy poco tráfico y es casi exclusivo para los ciclistas; sin embargo, es bueno mantener los oídos atentos para escuchar si algún vehículo sube o baja por el camino para evitar sorpresas.

A lo largo del descenso hay dos o tres paradas para poder disfrutar del paisaje e imaginar cómo en el pasado subían y bajaban por este camino camiones, buses y todo tipo de transporte. En la primera parada es necesario deshacerse de toda la ropa abrigada y en todo caso, conservar sólo el impermeable, por si está lloviendo o hay riego de lluvia, pues la temperatura asciende vertiginosamente y la humedad envuelve a los aventureros. El descenso termina en la localidad de Yolosa, donde concluye la aventura ciclística y desde donde se pueden iniciar otras aventuras o se puede visitar otros hermosos atractivos disponibles. 

Muchas de las empresas turísticas ofrecen una visita a Coroico, donde se goza de suculentos almuerzos, mucha fruta y delicioso clima incluso en invierno. En algunos casos se tiene a disposición las piscinas de los hoteles.  Luego se emprende el retorno a La Paz por el camino nuevo, y se termina el recorrido al final del día o al anochecer.

Para conocer más detalles sobre los mejores servicios disponibles para este atractivo turístico o si desea información adicional, póngase en contacto con nosotros.

 A continuación algunos videos para que conozcan la historia de tan peligroso camino.

https://www.youtube.com/watch?v=utMaTIF5erk

https://www.youtube.com/watch?v=vCsCIvZ4kwg

   
   
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